FÍSICA Y QUÍMICA, de Joaquín Sabina
Abril 2007
Por Vanessa

Inauguramos abril y la semana santa con un disco de esos que no faltan en las buenas colecciones de música española, el "Física y Química" de Joaquín Sabina, un disco que vio la luz el año olímpico de Barcelona en 1992 y que en este 2007 cumple 15 años de vida, ahí es nada.

Lo publicó BMG y tiene 11 canciones, a cual mejor. Muchos críticos consideran que es uno de los discos más tristes del cantautor de Úbeda, y quizás sea así, pero, además, muchos de esos críticos y muchos de sus fans consideran que este es el mejor disco de su carrera. Es ell disco nº9 de su discografía, antes había publicado "Inventario" (1978), "Malas compañías" (1980), "La mandrágora" junto a Alberto Pérez y Javier Krahe (1981), "Ruleta rusa" (1984), "Juez y parte" (1985), "Joaquín Sabina y Viceversa" (1986), "Hotel, dulce hotel" (1987), "El hombre del traje gris" (1988) y "Mentiras piadosas" (1990), luego le han seguido casi otros tantos, y sigue...

Hace poco leía en un blog de uno de sus muchos seguidores que lo bueno de Sabina es que tiene una canción para cada estado de ánimo, y así es. Puedes bailar, reir y cantar bien alto, para reflexionar, para la melancolía y la nostalgia, para el amor y el desamor, para los días lluviosos y los días con sol, para las vacaciones y la vuelta al trabajo, para subir y bajar... y para mucho más. Las 11 canciones de este "Física y Química" sí que es cierto que tienen una pátina de melancolía, amor y desamor, pero la conjugación de todas ellas es una bomba de relojería. Desde la sección de discos de FNAC lo recomiendan así: "Joaquín Sabina es, posiblemente, una de las diez personas con más desengaños de la historia de los desengaños. Precisamente por eso se las sabe todas en eso del amor (y del desamor), y nos ofrece un tratado sobre éste, que al final viene a ser pura física o pura química. O las dos, y puede que no tan puras. De eso va el disco, concretado en remedios para no olvidar nunca, para sufrir con ganas, para enamorarse, como siempre. Coqueto con diversos estilos, aunque siempre fiel a lo popular, el disco contiene once grageas llenas de historias que nos ayudan a llevarlo mejor, quizá por darnos cuenta de que nos pasa a todos. Que aunque muchas veces se pierde, lo importante es participar. Todo salpicado por la ironía y la gracia del Sabina más perro y callejero, que es cuando Sabina está más auténtico. Este disco lo es, y mucho."

"Y nos dieron las diez", una canción con la que ya no puede dejar de cerrar sus conciertos; "Conductores suicidas", una canción que dedicó a Manolo Tena, pues parece ser que en alguna ocasión le quitó la novia; "Yo quiero ser una chica almodovar", una canción que podría estar más vigente que nunca; "A la orilla de la chimenea", una canción que firman Joaquín Sabina, Antonio García de Diego, Pancho Varona, José Nodar y Jaime Asúa; "Todos menos tú", la canción que le costó un disgusto al dueño de aquél famoso número de teléfono ("369 22 30"); "La del pirata cojo"; "La canción de las noches perdidas"; "Los cuentos que yo cuento"; la preciosa"Peor para el sol"; "Amor se llama el juego" y "Pastillas para no soñar". De todas estas, canciones como "Y Nos Dieron Las Diez", "Todos Menos Tu" y "La Del Pirata Cojo"estuvieron sonando en todas las emisoras de radio, el disco se mantuvo en los primeros puestos de ventas durante meses y le otorgó a Sabina el titulor popular de superestrella del pop rock nacional.

Este fue el disco que le dio la gran popularidad, un disco producido por Pancho Varona y Antonio García de Diego, dos fieles escuderos que han llegado con Sabina hasta la actualidad y que podemos considerar sus manos derechas, izquierdas y lo que haga falta.

Vanessa